Renunciando a la codicia por lo mundano, permanece con una mente libre de codicia, limpiándose la mente de codicia.

Renunciando al odio y a la malevolencia, permanece con una mente libre de malevolencia, limpiándose la mente de odio y de malevolencia, vive benévolo y compasivo para con todos los seres vivos.

Renunciando a la pereza y apatía, permanece libre de pereza y apatía con la mente despejada, lúcido y atento, limpiándose la mente de pereza y apatía.

Renunciando al desasosiego y a la ansiedad, permanece sereno, con paz interior en la mente, limpiándose la mente de desasosiego y ansiedad.

Renunciando a la duda, va más allá de la duda, sin confusiones sobre lo que es provechoso, limpiándose la mente de duda.

Renunciando a estos cinco impedimentos, impurezas de la mente que menoscaban la sabiduría, apartado del deseo de los sentidos, apartado de lo que es perjudicial, alcanza en este mismo mundo una vida feliz, atenta y lúcida.

*Extraído del Majjhima Nikaya, Sermón al contable Moggallana, en Bosque Theravada.

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